música

Dame tu aire.


Le apretaba sin hacerle daño. Se estremecía con delicadeza. Tenía frío. Conociéndola, habría repasado esta escena millones de veces pero la veía nerviosa. Le vibraba todo el cuerpo, y con él su mirada se clavaba en la esquina del viejo sofá. Se apoyó en mi abdomen, dejándose caer. Se regaló. Te digo yo que eres fácil, como tocarte y que me tiemblen las rodillas, me susurró.

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