Recordando un poquito más...
Ya era de día, y los rayitos de sol, se colaban por mi ventana dandome los buenos días, el despertador había sonado pero me desperte quince minutos después. Había llovido, las gotitas estaban en la ventana luchando por llegar antes al suelo. Me revolví un poco en cama; estirandome, bostezando, cerrando los ojos... Pero sabía que tenía el pelo hecho un estropicio, y decidí arreglarlo un poco. Tras burdos intentos, solo consegui que el flequillo estuviese recto y no pareciera un pollo.
(Ring ring) En otra casa un teléfono sonaba.
-¿Ahora?
-...
-¿Y para eso me despiertas?
-...
-Está bien. Hasta ahora.
Mientras preparaba el desayuno con aquella camiseta de tirantes blanca que tanto me gustaba, observaba a los peces comer en su castillo de mármol. Cuando me dí cuenta tenía el pelo lleno de miguitas de pan.
Me encantan las tostadas con mermelada de fresa, pero odio el ruido que hacen cuando masticas. Por eso decidí comer pan. Sin ruidos.
Mientras me quitaba las miguitas del pelo, oía ruido en la calle, eran sonidos especiales.
Normalmente siempre desayuno leche con café, pero ese día había decidio tomar café con leche, nunca suelo ser tan impulsiva.
[...]
-Parece mentira que dejes la puerta siempre abierta. ¿No sabes que eso es peligroso?
Yo jugaba mientras le sonreía y me mordía el labio.
-¿Y bien? ¿Qué le pasa a tu cama?
-Que todavía te echa de menos...
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